9 consejos para padres primerizos 

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Ser padres es reconfortante pero te hace plantearte mil cuestiones (iStock).

Nueve meses de dulce espera que pasan volando y de repente, de un día para otro, te ves con una tierna criaturita entre los brazos. ¿Y ahora qué? Llega el momento de la verdad, de enfrentarse a la que es una de las etapas más apasionantes en la vida de cualquier persona: la maternidad y la paternidad.

Muchas personas se preparan leyendo libros, viendo vídeos y documentales en internet, consultando con profesionales, con amigos y familiares que ya han sido papás. Sin embargo, cuando tienes a tu bebé en casa de poco te sirven muchos de los consejos que te han dado y de las recomendaciones que has ido leyendo en este tiempo.

En este post queremos dar 9 consejos básicos para papás primerizos. Cada experiencia es única y diferente, de eso no cabe duda, pero hay algunos aspectos en los que todos los que se han estrenado en esto de ser padres han errado en alguna ocasión. ¡No pasa nada! Vais a ser los mejores papás del mundo, eso seguro, pero es evidente que al principio las dudas son muchas y cuando se es primerizo cualquier pequeño detalle o problema que surja puede parecernos un mundo. Tranquilidad. Todo llega… y todo pasa.

1. No escuches a todo el mundo

Las personas siempre tenemos algo que decir y nos gusta meternos demasiado en asuntos que no nos incumben. Cuando llega el pequeño a casa vas a escuchar cientos de miles de ‘no deberías…’ o ‘tienes que…’. ‘No lo cojas en brazos que se acostumbra’, ‘Si llora no corras a cogerlo que aprenderá que así llama tu atención’, ‘Lo estás abrigando demasiado’, ‘No debes meterlo en la cama con vosotros’. La lista de consejos –que más bien parecen decretos ley– es interminable. Escucha únicamente a tu instinto, que es el mejor consejero. Lo que te pida tu bebé estará bien.

Todo el mundo quiere opinar sobre tu forma de criar al bebé. Escucha solo a tu instinto (iStock).

Todo el mundo quiere opinar sobre tu forma de criar al bebé. Escucha solo a tu instinto (iStock).

 

2. Asúmelo desde el principio: ser padre/madres es reconfortante… pero muy duro

No es por ser catastrofista pero sí es cierto que la maternidad/paternidad es complicada. Los buenos momentos siempre van a compensar a aquellos más difíciles. Date tiempo para acostumbrarte a tu nueva vida y que el bebé se acostumbre a la suya. Poco a poco y con paciencia todo irá volviendo a su sitio, un nuevo orden que nunca querrás cambiar por el que tenías antes de que tu hijo estuviera con vosotros.

 

3. Permítete equivocarte

Nadie nace sabiéndolo todo y al final lo que tienes entre los brazos no es cualquier cosa. ¡Es una personita! No te juzgues si algo no salió como esperabas e intenta no frustrarte. Si hablas con padres y madres que han pasado por estos primeros meses te dirán lo mismo, que cometieron errores, por supuesto, pero nunca nada tan grave como para tener que lamentarlo. Debes permitirte el periodo de adaptación y habrá días en los que te sientas mejor o peor con lo que haya sucedido. No te preocupes, de verdad. Estos meses pasarán e incluso los echarás de menos.

 

4. Tu vida va a cambiar y cuanto antes lo entiendas mejor irá todo

Puede parecer una obviedad o incluso habrá quien considere que este punto sobra en este listado pero lo cierto es que no todo el mundo es consciente de que su vida es otra desde el mismo momento en el que ves el positivo en la prueba de embarazo. Por supuesto, desde que llega el pequeño todo cambia aún más. Tu día a día será diferente pero, como ya decíamos, mucho más reconfortante. Aprovecha todo lo bonito que te trae esta etapa inolvidable tanto para ti como para tu pareja y para el pequeño.

Todo cambia desde el momento en el que te enteras que estás embarazada (iStock).

Todo cambia desde el momento en el que te enteras que estás embarazada (iStock).

 

5. Disfruta de cada instante que el tiempo pasa volando

Tu pequeño nunca será tan chiquitín como en estos momentos. No se puede volver a atrás así que aprovecha cada instante a su lado. Míralo, acarícialo, bésalo, juega con él. No te quedes con las ganas y desoye a esa gente que te recomienda no cogerlo demasiado en brazos porque vaya que se acostumbre. Nada te devolverá estos instantes así que disfruta de cada segundo que el tiempo correo y cuando menos te lo esperas tu chiquitín empezará a andar, después irá a la guarde, empezará el colegio…

 

 

6. Pide ayuda si consideras que la necesitas

Esto va especialmente dirigido a las mamás, que quieren llegar a todo y piensan que nadie va a entender a su retoño como lo hacen ellas. No caigas en ese error porque terminarás exhausta y puede que lo pagues con quien menos lo merece. Cuando estés agotada y consideres que necesitas que te echen una mano no dudes en pedirla. Por supuesto tu pareja, si la tienes, que estará a tu lado para todo y que debes hacer partícipe en todo lo que puedas del nacimiento del bebé. Los papás suelen quedar en un segundo plano porque normalmente ellos no se ocupan de la alimentación del recién nacido en los primeros meses pero eso no significa que no estén ahí para ayudaros en todo. Sois un equipo y juntos todo será más llevadero. Si aun así consideras que necesitáis otras manos que os ayuden, comenta con tus padres, con los de él, con amigos. Siempre habrá alguien que pueda haceros la vida más fácil en momentos en los que todo parece complicarse.

Si te ves sobrepasada por la situación, pide ayuda a la familia. Seguro te echarán una mano (iStock).

Si te ves sobrepasada por la situación, pide ayuda a la familia. Seguro te echarán una mano (iStock).

 

7. Reserva momentos especiales solo para ti

Es evidente que todo ha cambiado pero eso no quita que poco a poco puedas ir retomando aquellas parcelas de tu vida que tanto te gustaban. Una lectura tranquila por las noches, darse un baño relajante, quedar para tomar café con las amigas, cenar con tu pareja. Las que vayas a hacer a solas puedes aprovechar para que el peque se quede con papá/mamá y en las otras puedes llevar a tu hijo o dejarlo un ratito con alguien de confianza, como prefieras.

 

8. Si llora sin parar, que no cunda el pánico: Averigua qué le pasa

No te asustes si el bebé no para de llorar. Probablemente le pase una de las siguientes cosas: tiene hambre, necesita que se le cambie el pañal, no consigue conciliar el sueño, tiene calor, tiene frío, le duele algo… Comprueba cómo se encuentra y seguro que encuentras el motivo de ese llanto desconsolado. Procura mantener la calma para que él se tranquilice cuanto antes. Los recién nacidos notan perfectamente la ansiedad o el estrés de los padres y se les puede llegar a transmitir.

Si el pequeño llora sin consuelo, que no cunda el pánico: averigua qué le pasa (iStock).

Si el pequeño llora sin consuelo, que no cunda el pánico: averigua qué le pasa (iStock).

 

9. Prepárate para amar a alguien incondicionalmente

Es una de las cosas más bonitas que te va a reportar la maternidad/paternidad: conocerás lo que es el amor verdadero, el más incondicional que puedas imaginar. Las noches sin dormir, el cansancio, los momentos de estrés y desconcierto, cualquier situación que pudieras imaginar como difícil o indeseable en otro momento valdrá la pena solo por ver sonreír a tu bebé. Como decíamos anteriormente, disfruta cada instante que los viajes en el tiempo aún no se han inventado y el reloj corre a una velocidad endemoniada.

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