Ciudades que están bajo tierra

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Las chimeneas que sobresalen sobre tierra en Coober Pedy, Canadá (Flickr)

Las chimeneas que sobresalen sobre tierra en Coober Pedy, Canadá (Flickr)

¡Cuántas veces nos hemos maravillado elevando la vista en las grandes ciudades! En muchas de ellas bajo el asfalto y el denso tráfico de coches y trenes se pueden encontrar auténticos tesoros laberínticos que conformaron otrora urbes subterráneas. Repasamos algunas de las más famosas.

1. Derinkuyu (Turquía)

El bello paisaje de la increíble Cappadocia turca no solo se puede disfrutar en la superficie, también existen ciudades subterráneas como Derinkuyu, descubierta en 1963 y que hoy en día es parcialmente visitable. En su día contó con una infraestructura compuesta por iglesias, almacenes, y casas que daban cobijo a más de 20.000 personas.

Pasadizos en la ciudad subterránea de Durinkuyu, Turquía (Flickr)

Pasadizos en la ciudad subterránea de Durinkuyu, Turquía (Flickr)

2. Pilsen (República Checa)

Cuando un turista recorre las calles de Pilsen quizá desconozca que bajo sus pisadas aún permanece –en distinto estado de conservación- la estructura de una ciudad subterránea construida en el siglo XIV. En realidad se trata de un enorme ‘refugio’ compuesto por multitud de pasadizos interconectados, sótanos y el lugar donde, según dicen algunos escritos sin que esté confirmado por los historiadores, se esconden valiosos tesoros de la época.

Un rincón de la subterránea ciudad checa de Pilsen (Flickr)

Un rincón de la subterránea ciudad checa de Pilsen (Flickr)

3. Moose Jaw (Canadá)

Si la construcción de la mayoría de las ciudades subterráneas que conocemos hoy en día se remonta a siglos de historia, no sucede lo mismo con Moose Jaw, para la que debemos irnos, tan solo, a principios del siglo XX. Los habitantes fueron los trabajadores inmigrantes chinos que residían en la ciudad y que preferían seguir en la ilegalidad para evitar pagar un nuevo impuesto que se aplicaba a los que trabajasen en la zona.

El acceso de entrada en Moose Jaw, Canadá (Flickr)

El acceso de entrada en Moose Jaw, Canadá (Flickr)

4. Coober Pedy (Australia)

Ejemplos del pasado que dan paso a uno en pleno rendimiento: Coober Pedy, en Australia donde parte de sus más de 1.500 habitantes viven bajo tierra actualmente. No se han vuelto locos ni se trata de ningún reto, huyen de las elevadas temperaturas de esta zona del planeta cobijándose en antiguas minas. Igual de llamativo es el paisaje que se vislumbra paseando por la superficie desde donde se pueden ver las puntas de las chimeneas sobresaliendo en el suelo.

Un alojamiento en la ciudad subterránea de Coober Pedy, Australia (Flickr)

Un alojamiento en la ciudad subterránea de Coober Pedy, Australia (Flickr)

5. Cracovia (Polonia)

Si has visitado la ciudad polaca seguro que has hecho la ‘habitual’ excursión a las Minas de Sal de Wieliczka y allí te habrás quedado con la boca abierta al atravesar sus impresionantes galerías bajo tierra que, incluso, albergan una iglesia. En total, aunque no son visitables en su totalidad, nueve plantas entre las que se reparten casi 3.000 cámaras. Una impresionante estructura subterránea que asimismo albergó las famosas minas que produjeron sal hasta el reciente año 2007.

La espectacular capilla que se abre paso en las Minas de Wieliczka, Cracovia (Flickr)

La espectacular capilla que se abre paso en las Minas de Wieliczka, Cracovia (Flickr)

6. Guadix (Granada)

En España también tenemos ejemplos parciales de ciudades subterráneas. Es el caso de Guadix, en Granada. Actualmente se trata de unas casas-cuevas habitables y visitables pero que en la época de la Reconquista constituyeron una auténtica ciudad donde se alojaban bajo tierra aquellos ciudadanos con menos recursos. Por increíble que parezca construyeron sus viviendas excavando en montañas arcillosas.

Las chimeneas que asoman en Guadix, Granada (Flickr)

Las chimeneas que asoman en Guadix, Granada (Flickr)

7. Toledo

La ciudad manchega es una de las más conocidas por haber albergado -y aún conservar- un espacio laberíntico bajo tierra que data de la época romana. No es estrictamente una ciudad sino kilómetros de pasadizos en diferentes estados de conservación conocidos como la Cueva de Hércules. Existen varias leyendas en torno a esta construcción, desde los historiadores que señalan este punto como el escondite de los tesoros de los reyes visigodos a los que aseguran que se empleó como templo pagano. Si quieres saber más, dirígete al callejón de San Ginés, mira a tus pies y deja volver tu imaginación.

Uno de los rincones en la Cueva de Hércules en Toledo (Flickr)

Uno de los rincones en la Cueva de Hércules en Toledo (Flickr)

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