5 hoteles rurales para olvidar la vuelta al trabajo

5 hoteles rurales para olvidar la vuelta al trabajo
Vista de los cubos desde el Matarraña (Hotel Consolación)

El alojamiento rural ha cambiado que da gusto verlo. Y sentirlo. Ahora España presume de hotelitos rústicos pero con gusto, refinados pero asequibles, cultos pero boutiques, actualizados pero con mucho encanto. En todos, el vínculo con la realidad o la civilización es meramente voluntario. Sin embargo, elegir cinco obliga a un ejercicio de descarte imposible. Hoy son estos cinco hoteles rurales; mañana serán otros.

 

1. Consolación (Monroyo, Teruel)
Sostiene no ser un hotel con encanto ni un hotel rural. Mero juego al despiste ya que lo que no es, ni de lejos, es un hotel convencional. Con el Matarraña en rededor, el hotel orbita en torno a una ermita del siglo XIV, la de La Consolación, cuyo origen barroco se va difuminando conforme se avanza por los espacios de bienvenida y se alcanzan los diez cubos de madera cuperizada y diseño nórdico suspendidos en la línea de un barranco y que ejercen de habitaciones panorámicas sobre el paisaje abrumador. Como subtítulo se hace llamar “un delicioso hotel”. Mucho más, una estancia radical que emociona.

Vista de la piscina en mitad de la naturaleza (Miguel Á. Palomo)

Vista de la piscina en mitad de la naturaleza (Miguel Á. Palomo)

 

2. Ca Na Xini (Ferreries, Menorca)
El hotel rural, de agroturismo y de interior, es especialidad en el turismo de baja intensidad de las baleares. Por eso, mejor quedarse con un establecimiento distinto que además de sumar lo que el resto se atreve a dar otro paso. Una finca dedicada al viñedo y a la elaboración de vino en el corazón de la isla se acompaña de un caserón transformado en hotel de interiores minimalistas y blancura cegadora. Todo muy urbanita. Salvo la pradera, la piscina bajo las palmeras, el monte cercano, la calma en sus terrazas, el desayuno al aire libre… No, este hotel es diferente.

Camino de acceso al hotel (Ca na Xini)

Camino de acceso al hotel (Ca na Xini)

 

3. Viejo Molino Cela (Nistal, León)
De todos, el más rústico de corazón. Un hotel que huye a conciencia del mundanal ruido, que registra el paso de la historia con pulcritud, que cede protagonismo al huésped para éste viva a su aire en plena naturaleza como mejor definición de la hospitalidad sincera. En la vega del río Tuerto, una casita de campo en un antiguo molino de agua del siglo XVII obliga a tirar el móvil por la ventana y dedicarse a la contemplación. Más romántico, imposible. Más auténtico, tampoco. Un secreto compartido.

El agua pasa por debajo el hotel (Miguel Á. Palomo)

El agua pasa por debajo el hotel (Miguel Á. Palomo)

 

4. Torre del Visco (Fuentespalda, Teruel)
De un secreto a un clásico, todo un icono de los hoteles rurales, la hotelería más culta y mejor entendida desde las buenas maneras de Jemma Markham, la propietaria. Inspirado en las casas de campo británicas, esta masía del siglo XV se emplaza en una finca de 100 hectáreas pobladas de olivos en la ribera del río Tastavins. Es rústico pero nada pueril, pues en pocos establecimientos miman a sus invitados como en este elegante retiro, distinguido por la marca Relais & Châteaux. Si, hemos elegido dos de cinco en la misma provincia; y es que Teruel existe.

Aspecto general de la finca (Relais & Châteaux)

Aspecto general de la finca (Relais & Châteaux)

 

5. Cae a Claveles (Llanes, Asturias)
Si cultivado es el santuario anterior, poético y artístico es el que nos ocupa, otro e nuestros hoteles rurales, en este caso perdido entre casonas convencionales y la espesa fronda asturiana. Con la pared granítica del Cuera de testigo, una artista plástica ideó su propio taller y una casa de invitados bajo una montaña de césped. La pradera toma la pendiente y se eleva para dibujar una cubierta vegetal. El hotel es más que paisajístico en su horizontal acristalada. En cuanto al contenido, pocas pero amplias y despejadas habitaciones sin apenas aderezos, nutritivos desayunos y una libertad total fomentada por el buen ánimo y los buenos consejos de los dueños.

Hotel integrado entre la pradera y la sierra del Cuera (Miguel Á. Palomo)

Hotel integrado entre la pradera y la sierra del Cuera (Miguel Á. Palomo)

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